!TENEMOS QUE VOLVER¡
Un poco justos de tiempo para la tarea a realizar en este día, subimos al coche, programé el navegador y, con tranquilidad, los kilómetros se sucedían.
Unos tres cuartos de hora más tarde, entre palabras que no voy a repetir aquí, recordé aquellos tiempos en que examinábamos la guía Campsa o la guía Repsol, estudiábamos el recorrido, fijábamos en nuestra mente unos cruces determinados, y salíamos alegremente a nuestro destino. ¿Por qué lo recordé? Porque de repente me encuentro llegando a Logroño, y el destino era un pueblo de Soria. Un pueblo, además, por el que he pasado decenas y decenas de veces. Lejos de logroño. Tudela, paso obligado.
Por lo tanto, muy poco contento, lo apagué y allí me fui, siguiendo los indicadores de Tráfico, hasta llegar a Valverde. Necesitaba combustible y comprar una bolsa de patatas fritas. al tiempo de pagar recordé que Valverde está cerca de Cervera del Río Alhama y así lo pregunté. No me equivocaba, restando unos 20 km al ya, nuevo destino.
Por tanto, a Contrebia Leucade. Lunes, sabía que todo estaría cerrado, Yacimiento y Centro de Interpretación. Sin embargo, el Google Maps fotográfico de la zona, junto con un plano topográfico, habían sido examinados meses atrás. Lo había examinado con la idea ver realizar una visita perimetral exterior, dejando para otra improbable ocasión una visita guiada.
Me acerqué a las Pozas del río Alhama con la intención de acercarme paseando por su lado Noreste hasta la entrada del yacimiento, junto a la zona amurallada, y alcanzar la puerta Suroeste paseando por la Vía Verde y, si daba tiempo, continuar paralelo hasta ese impresionante foso de 800 metros de longitud excavado en roca, de 8 metros de altura y más o menos lo mismo de anchura. por supuesto, una valla impide llegar a Contrebia.
Bajamos del coche y surgió el imprevisto: Un vado en el río Alhama, fácil de cruzar en coche, pero no me dio la gana. Unos cuatro dedos de agua como máximo se deslizaban sobre un firme de roca y gravilla. Así que la segunda parte, el Suroeste, también la dejé de lado, a la espera de que los días nos iluminen más horas.
Me acerqué hasta el yacimiento con la intención de comer en la arboleda que hay allí. ¡Y me lo encontré abierto!, ya que estarán trabajando en el mismo y justo al lado de la entrada. Así que allí fuimos y charlamos un poquito acerca de si podría o no visitarlo otro día pero por libre, plenamente consciente de que existen lugares a los que no me acercaría. No. Qué pena. Sin embargo, tengo hasta la primavera que viene para realizar diferentes ejercicios y caminatas e intentar remediarlo. Ya veremos. Desde luego, Contrebia Leucade lo merece.
Curiosidad: Nada nada más girar la cabeza hacia la muralla vi un desagüe en su base. Para dejar escapar el agua que resbala por la pendiente los días de lluvia y que no dañe la obra.. Obra celtíbera. No todo es Roma. Doy por hecho que existirá alguno más.
Después de comer, cerca de Inestrillas, en coche, entré en un camino para alcanzar el lado Oeste, ya en altura, y contemplar muralla y foso. Llegamos hasta la Ermita Virgen del Prado y sus cercanos lignitos y pisadas de dinosaurios. Tampoco había sido la idea original. Una pena no haber dispuesto de más tiempo ya que el día se acortaba rápidamente.
Pero...
¡Volveremos!
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